Elige tu gráfica y tu procesador, cuántas horas lo usas y el precio de tu luz. Te decimos cuántos vatios tira del enchufe, cuánto pagas al mes y al año, y qué fuente de alimentación necesitas.
¿Cuál comprar? Guía para elegir la fuente de alimentación
Partimos del consumo oficial de cada pieza: la potencia de placa (TBP/TGP) de la gráfica y el TDP del procesador. Una pieza no va siempre al máximo, así que lo multiplicamos por cuánto trabaja en cada uso. Sumamos lo que gastan la placa, la RAM, el SSD y los ventiladores, y dividimos por la eficiencia de la fuente, porque una fuente 80 PLUS Gold desperdicia en calor alrededor del 10 % de lo que toma del enchufe.
Es una estimación: cada juego y cada programa cargan distinto. Para medirlo de verdad hace falta un medidor de enchufe, que cuesta unos pocos euros.
Un PC de gama media con una gráfica de unos 200 W tira entre 300 y 350 W del enchufe mientras juegas. Uno de gama alta puede pasar de 600 W. Navegando o con ofimática, la mayoría se queda por debajo de 100 W.
Suma el consumo máximo de la gráfica y del procesador, añade unos 75 W para el resto y deja un 30 % de margen. Las fuentes rinden mejor alrededor de la mitad de su capacidad, y las gráficas modernas tienen picos de consumo muy breves por encima de su potencia oficial.
Muy poco: con el ordenador apagado la fuente sigue enviando un hilo de corriente a la placa base para poder encenderse con el botón, normalmente uno o dos vatios. En el vídeo del PC por dentro explicamos por qué la fuente nunca se apaga del todo.
Sí. Si tu gráfica podría dar 200 FPS y tu monitor solo muestra 144, limitar los FPS al refresco del monitor hace que la gráfica trabaje menos, y consume y calienta menos sin que notes la diferencia.